domingo, 28 de julio de 2013

Cuidando el corazón de nuestros hijos.



Desde el día en que nacen nuestros hijos, tenemos el gran ministerio y la gran misión de darles a conocer el gran amor de nuestro Señor Jesús a través de nuestros cuidados, amor y ejemplo.

Mientras crecen debemos ser diligentes en guardar su corazón, recordemos lo que dice Proverbios 4:23 Sobre Toda Cosa guardada,guarda tu Corazón; Porqué de El maná de la Vida. 




¿Cómo cuidar el corazón de mi hijo?





Como padres es nuestra responsabilidad proteger a nuestros hijos de una manera integral, no solamente física, sino afectiva y espiritual. Cada día nos vemos envueltos en nuestros trabajos y actividades, esto puede llevarnos a desatender lo más importante, nuestros hijos; ellos se ven desplazados por todas nuestras ocupaciones y lentamente podríamos perder su corazón. En Proverbios  El Señor continuamente dice:


Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, También a mí se me alegrará el corazón. 



Oye, hijo mío, y sé sabio,



Dame, hijo mío, tu corazón



Hijo mío hijo mío y muchas veces más! El se acerca a su hijo continuamente instruyéndole, enseñándole,  aconsejándole y corrigiéndole con amor. Cuando con amor y cercanía nos relacionamos diariamente con nuestros hijos, cuidando y nutriendo su corazón, ellos estarán mucho más dispuestos y atentos a obedecernos;  la rebeldía  y la necedad estarán alejadas de sus corazones.  


Consideremos estos peligros:


     La ausencia de interés por lo que ocurre dentro de la mente y corazón de su hijo. Si algo es importante para ellos, entonces es tan importante como para tomarnos el tiempo de conversar al respecto.


     La ira de los padres aplasta el espíritu del muchacho y esto endurece su corazón. Seguramente nuestros hijos se  equivocarán y cometerán errores, debe ser nuestra oración corregirlos SIEMPRE, firmes pero con amor.


    El enojo de los padres NO quebranta la obstinación del muchacho. La meta es dirigir la voluntad del  hijo, no quebrarlo internamente.



Cuando el corazón ha sido endurecido, ellos buscarán a otras personas que los alejarán de nosotros.

Como padres cristianos debemos continuamente examinarnos para saber si hemos fallado en el cuidado del corazón de nuestros hijosDebemos ser humildes, pedirles perdón a ellos y arrepentirnos delante del Señor. En Malaquias  4:6a dice: El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres.  Este es el orden de Dios, el corazón de los padres primero hacia los hijos, no viceversa.

 El Señor será siempre fiel en guidarnos e instruirnos, si le buscamos con sinceridad y anhelamos cuidar el corazón de nuestros amados hijos. 

El Señor continúe bendiciendo tu familia!

Isa.


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