viernes, 27 de marzo de 2015

El Poder de las "P A L A B R A S"

Hola amiga,

¿Has pensado alguna vez en el poder que tus palabras tienen sobre tus hijos?

El Poder de las Palabras


Debo decir que me considero una mamá "normal", cuido de mis hijos y los quiero con todo mi corazón, son un regalo especial en mi vida y sé que Dios me ha bendecido al darme el gran privilegio de ser madre.  Por todas esas razones, trato de cuidarles de la mejor manera posible, pero... (aquí viene el pero) sinceramente hay días en que todos estos razonamientos y buenas intenciones se van por el drenaje  y se encuentran con un ser muy  impaciente, desagradable etc.


He experimentado la alegría de animar y exhortar a mis niños, cuando hacen algo mal o equivocado, y ver en ellos la aceptación de la corrección, comprender lo que está mal y poner todo su empeño en mejorarlo, pero en mis peores días,  también he visto, como mis palabras los minimizan y los hacen sentir mal.  Y es cierto de que después de repetir las cosas muuuuchas veces, la paciencia desaparece y hasta el mas templado puede perder los estribos, .. pero hablo de que debemos constantemente recordar que las palabras que decímos tienen un poder casi "sobrenatural".  Pueden elevar a nuestro niño a ser el mayor explorador, conquistador, diseñador del mundo, hasta ser el menor y mas inadecuado de todo el mundo.  Para él o ella, lo que nosotros decimos es lo que ellos son.

Veamos este video de como unas simples palabras pueden cambiar nuestra actitud...y la de los demás.


Como dice el video de Andrea G.  ¡"Cambia tus palabras, Cambia tu mundo"!

Así que antes de decir algo que los haga sentir pequeños y sin valor, mejor pensémoslo dos o tres veces y recordemos que nuestras palabras tienen MUCHO PODER!  Y en momentos de tranquilidad y paz, digamosle todas las cosas buenas que podamos recordar,  lo especiales que son para nostros y cuanto alegran nuestra vida,   así estarán mas contentos y su actitud hacia todo lo demás mejorará en un gran porcentaje, te lo aseguro!


Salmos 34:13

Pidamosle al Señor, la capacidad de cuidar nuestra boca de hablar palabras hirientes y humillantes a nuestros hijos.

¡'Bendiciones!